Puesto que al parecer las fuentes que me inspiraban, o las musas, o lo que quiera que fuese ya no trabajan en mi favor, he decidido compensar mi esterilidad literaria, leyendo a quienes lo hacen más y mejor que yo.

 

De los libros que he leído últimamente y terminado, me ha marcado bastante “Nubosidad Variable” de Carmen Martín Gate. Tal vez fuese porque me veía como en un espejo en una de las protagonistas, pero es un libro que no podía dejar de leer,  e incluso sentí que se acabase. Cuenta cómo el azar reúne treinta años después a dos amigas en una fiesta y cómo el recuerdo de esa amistad desencadena un cambio interior en ambas que va creciendo a lo largo del libro.

Mientras lo leía, copié alguna de sus frases en un papel, porque me llamaron la atención. Lo que no marqué es cual de las dos mujeres, Sofía Montalvo o Mariana León; las decía, pero de cualquier manera voy a citar dos que me parecen absolutamente rotundas.  Una es  La ausencia es el aire que apaga el fuego chico y aviva el grande” y la otra “A nadie se le deja de querer por sus defectos, si no porque descubres que no te interesa comprenderlos, ni interpretarlos. Creo que es una novela perfecta

 

Al terminarlo, necesitaba leer más y entonces me decidí por “El príncipe destronado” de Miguel Delibes.  Con un estilo y tema, totalmente distintos al anterior.  Cuenta un día de la vida de Quico, un niño de tres años. Cómo vive el hecho de dejar de ser el centro de atención en su familia y entorno más cercano, para que lo sea su hermana pequeña. 

La película, La Guerra de papá, está basada en este libro, de modo que Quico hoy tiene más de veinte años, pero como las letras son intemporales y yo no había visto la película…. Es un libro de fácil lectura y muy ameno.

 

Y tras él, “La hija del Cónsul” de Teresa Cameselle. Novela ganadora del primer premio Talismán. 

Teresa es lectora de este blog y amiga mía y no podía dejar de pasar la oportunidad de leer la que es su primera novela.

“La hija del Cónsul” está ambientada en el sultanato de Bankara a orillas del Mar Negro. Teresa con sus descripciones consigue una atmósfera cautivadora, incluso por los aromas que se dejan sentir a través de las letras. También es divertida en ocasiones y si a esto añadimos una carga de febriles tintes eróticos, el resultado es una lectura que te atrapa y te sumerge en el mágico mundo de las mil y una noches.  Gracias Teresa por este regalo para los sentidos.

 

También debo dar las gracias a mi amigo Alparcero por regalarme el que estoy leyendo ahora,  “La elegancia del erizo” de Muriel Barbery. De momento sólo puedo decir, que promete.   Ya os contaré más adelante.

 

Hasta pronto, sed buenos

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