Archive for diciembre, 2008


Rosas en Diciembre

 

La temperatura desde hace varias semanas no sobrepasa los seis grados, hay mucha humedad debida a una niebla obstinada que no quiere dar tregua a este rincón del Midí francés y caray, ¡hace frío!. El sol no viene ni de visita y a la calle no se puede salir si no se va bien abrigado, pero por alguna razón que desconozco; en mi jardín, al que presto menos atención que a las revistas del corazón que nunca compro,  han nacido dos rosas rojas. 

 

En un rosal sin hojas rodeado de césped muerto, nacieron hace tres semanas y pasados los días permanecen tersas y de un rojo tan vivo que por el tiempo en que estamos, no parecen reales. Me recuerdan a esos amores tardíos que nacen sin saber cómo en un terreno que se suponía muerto. O los que permanecen vivos pasados los años, como el de Florentino Ariza, el personaje que encarna Javier Bardem en película basada en la novela de Gabriel García Márquez, “Amor en los tiempos del Cólera”.

 

Florentino Ariza estuvo enamorado toda su vida de Fermina Daza pero al no pertenecer ambos a la misma escala social, ella se casó con otro hombre que encajaba mejor con los intereses de su familia. Pasaron cincuenta años hasta que consiguió estar con ella, pero su amor conservó el entusiasmo de la adolescencia.   Son amores extraños, a los que no se encuentra una explicación razonable,  pero a mí, que siempre he sido una romántica, me gusta pensar que son posibles. Me gustó mucho la película.

 

BSO en Youtube- El amor en los tiempos del cólera.

Shakira – Hay amores.

    

 

Y con este sentimiento me quiero despedir, el de que cualquier cosa por increíble que parezca, es posible.

 

EL 2008 no ha sido un año fácil y dicen que el 2009 puede ser peor. Como le he comentado en un correo a un amigo muy querido, las palabras empiezan a agotarse y una ya no sabe qué decir para expresar lo que siente o desea. Por eso mis doce uvas no van a ir acompañadas de peticiones este año, si no agradecimientos.

 

 

Gracias a mi familia por serlo.

Gracias a los que seguís este blog, por dar sentido a las palabras que esta ardilla se atreve a juntar

Gracias a los niños que cuido, porque se siguen asombrando ante una pompa de jabón.

Gracias a mi amigo Alparcero, por muchisimas cosas. Con él me faltarían uvas pero por decir una, hacerme reir cuando lo que de verdad le apetece, es llorar. 

En fin, qué se yo… Gracias a la cafetera Nespresso, al cine on-line, al Dr.House, a Anatomia de Grey y  a KISS fm.  Al pan con nutella, a las gominolas y como no, a mi lavadora. No exagero nada si digo que sin estas doce uvas, el 2008 hubiese sido un año mucho peor.

 

 

En la medida de lo posible, …  Feliz 2009

 

Niña Buena

 

 

Hace unos meses, en uno de los viajes que hice para visitar a mi hermano, me acerqué al que fue mi antiguo colegio. Salvo algunos detalles que habían cambiado como el timbre o la gran puerta de hierro por la que entrábamos, hubiese dicho que no había pasado el tiempo por él.

 

Tras pulsar el timbre un par de veces, salió a abrirme una mujer sin toca ni hábito.  Ahora no es fácil distinguir a las monjas. Llevan faldas escocesas mostrando sus piernas, son rubias, morenas e incluso alguna tiene el pelo rizado. Siendo niña, jamás hubiese dicho que una monja pudiese tener pelo.   De no ser por una minúscula cruz que llevan incrustada como un pin en la chaqueta o en el cuello de la blusa, podrían pasar perfectamente por seglares.

 

Buenos días, ¿en qué podemos ayudarle?

 

Yo había sido de las primeras niñas que fueron a ese colegio, y le dije que simplemente tenía curiosidad por saber que fue de las hermanas que  vivían en el convento.

 

Demos un paseo mientras hablamos. Me contestó muy sonriente  -Yo soy la hermana Clara.

 

Hechas las presentaciones, me hizo volver sobre mis pasos y me acompañó a la puerta de una verja que ocultaba los jardines.  Habían pasado muchos años y sin embargo por un momento tuve la sensación de haber estado allí el día anterior.

 

Al pasar frente a mi antigua clase, y con la claridad que da el recuerdo, pude escuchar la voz de mi madre.  Se buena, me decía cada mañana al dejarme bajo la tutela de la monja portera. Nunca entendí por qué, de ninguna forma hubiese podido ser mala en aquel mundo habitado por mujeres que dedicaban su vida a Dios. Aunque esto, el hecho de que eran mujeres lo supe más tarde, a los cuatro años estaba convencida de que las monjas eran simplemente eso. No iban a la peluquería, no llevaban medias de nylon como mi madre, no iban a comprar y nunca las veía  en otro sitio que no fuese el colegio, la capilla o los jardines del convento.

 

Pese a ser confiada a esos extraños seres vestidos de negro de los pies a la cabeza, no me sentía a disgusto entre ellas y tengo gratos recuerdos del que fue mi primer colegio.

 

–¿Cuantas niñas tienen ahora, hermana Clara?

Ninguna.  Cuando me enviaron aquí, el colegio ya había sido cerrado.  Ahora es una casa de retiro.

–¿Tienen abuelos?

 

No sé si fue mi pregunta o la expresión de mi cara, el caso es que hice reír a la monja. Rápidamente se apresuró a aclararme que no, que a pesar de que  su orden lleva centros de gente mayor,  era una casa de retiro para ellas mismas. Las monjas que por su edad o condiciones físicas ya no pueden trabajar, van a vivir allí.

 

Nunca hubiese imaginado encontrar mi colegio convertido en un asilo de monjas jubiladas o enfermas ¡Con lo activas que las recordaba! En el huerto, con los rosales, tendiendo interminables hileras la ropa, o por supuesto dando clase.

 

–¿Siguen haciendo el mes de mayo,  hermana Clara?

Por supuesto, a la Virgen no deben faltarle flores ni un solo día del año, pero mayo es el mes de María, me contestó sin perder la sonrisa un instante y como diciendo, lo sabes perfectamente.

 

No podía dar descanso a mi cabeza, iba y venia por los recortes de mi pasado constantemente y recordé también mi primer mes de mayo en el colegio. A mediodía nos llevaban a hacer la visita a la Virgen y no se por qué, a mi aquello me parecía una aventura de lo mas excitante.

 

El rumor que producían las suelas de los zapatos de veinte niñas y el tintineo del rosario de la hermana Joaquina,  rompían levemente el silencio y la quietud que se respiraba a lo largo del pasillo que conducía a la capilla.  -De dos en dos… sin correr…  las manos atrás, no toquéis nada… repetía hasta tres veces como en una letanía, antes de llegar.

 

Al entrar en la capilla las voces aniñadas del coro, se fusionaban en una inexplicable atmósfera, acrecentada por el olor de los cirios y los ornamentos florales que con tanto esmero cambiaban a diario las novicias.  Claveles blancos y lirios flanqueaban la figura del Cristo crucificado y alhelíes, azucenas y rosas blancas rodeaban el manto azul de la Virgen.

 

Algo que a mi joven cerebro también le costó procesar, fue que esos sonidos salieran de gargantas humanas. En el silencio de la capilla, esas voces aflautadas e imposibles resonaban de tal forma que llegué a pensar que provenían de los angelotes sonrosados y rubios que había pintados en las paredes, iguales a aquellos que flotaban ingrávidos y sin cuerpo en el cuadro que mi abuela tenia sobre el cabecero de su cama.

 

–¿Y la hermana Joaquina, vive todavía? Era una pregunta de esas que se hacen sospechando todo lo contrario, pero no,  la hermana Joaquina vivía y con aceptable buena salud.  Con sus noventa recién cumplidos, aparte de la pérdida de oído y alguna que otra laguna en su memoria, se encontraba bastante bien.

 

Nos dirigimos a un pequeño saloncito en el que las hermanas podían conversar unas con otras, hacer punto, jugar al parchís, o a las cartas… También fue una sorpresa para mí verlas divertirse.  ¡Cuanto habían cambiado las cosas!

No me costó demasiado reconocer a la hermana Joaquina. Llevaba el hábito de siempre y la chispa de sus ojos seguía siendo igual de brillante.

Por supuesto no me recordaba, pero se emocionó al saber que una antigua alumna suya, había ido a verla.

 

-Ay que ver hermana, cuanta guerra le dimos…– le dije alzando un poco la voz por su sordera. Se quedó pensativa y pasados unos segundos, respondió:

 

No lo creo, pareces una niña buena.

 

Desde luego ya no soy la niña que se quedaba embobada en misa, sin preguntar como podía el cuerpo de Cristo meterse en aquella forma redonda sin haber bajado de la cruz, ni por qué el cura se lo comía después.  Tampoco la que enrojecía con pensar que el chico que le gustaba pudiera estar mirándola, y también estoy lejos de ser la que en la discoteca alguna vez escuchó eso de “estás para comerte”, o “qué buena estás”.

 

¿Lo fui?…  ¿lo estuve?…  Simplemente espero haber no haber defraudado a nadie.

 

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Secretos de un adorno de Navidad

26 blogs amigos de TRES PLATAFORMAS, nos hemos unido hoy para contar un cuento de navidad en no más de 80 palabras. Al final encontrarán los enlaces a los otros blogs participantes, para que por favor lean sus versiones originales y las comenten.

 

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Miguel dormía la siesta en la habitación y ella, mientras hablaba por teléfono me colgó en el árbol.

 

La grave voz del otro lado, dijo:

         Yo la verde, tú la roja.  Lo haremos a medianoche.

 

 

Llegó  nochebuena y justo a medianoche Lucía se levantó de la mesa para encender las luces del árbol.  Su pensamiento era tan fuerte que al rozarme con sus dedos pude escucharlo: Roberto…  te quiero. Entonces supe su secreto. Se había enamorado de otro hombre.

 

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Enlaces a los otros blogs participantes:


Aire

Alexis 

Alexis Castro

Alhena

Ankh

Arena

Cardenal Farenas

Domingo

Elena

Gloria

Goibelurra

Irlanda

J. Salvador

Ly

Mimi

Monika

Musa

Neogéminis

Nieves

Pepi

Perlita

Sandra

Sara

Sherezade

Shi

Silvia

Sinhue

 

Aprovecho para daros la bienvenida a los que entreis aquí por primera vez y como no, desearos a todos en la medida que sea posible una Feliz Navidad.  Que el Año Nuevo nuevo os traiga simplemente todo lo que deseais.

Un abrazo

puta crisis

Con perdón!  

 

Es la tercera vez que le dedico una entrada a esa incómoda compañera de viaje que a pesar de no haber sido invitada por nadie, parece haberse instalado para el resto de la vida.

 

Hoy estoy sinceramente triste y en el marco en el que trabajo no me lo puedo permitir.  Los niños son como esponjas que se impregnan de lo que les rodea, pero hay momentos en los que se me hace muy difícil cantar, reír, o bailar la canción de los pollitos.

 

Ayer estuve hablando con un amigo al que "esa", y lo digo con el mayor de los desprecios, se ha empeñado en destruir lo que tantos años y esfuerzos le ha llevado levantar. Le ha quitado su buen humor, sus ganas de reír, e incluso yo diría que su salud y todo eso es algo que  no le voy a perdonar jamás.

 

Nadie merece pasarlo mal, pero mi amigo no es una persona cualquiera,  ¡¡es mi amigo!! y lo que a él le pasa a mi me afecta y me duele no poder hacer nada para ayudarle. A veces le escribo… Hay quien dice que no se me da mal escribir, pero…  ¿acaso en estos casos, sirven de algo las palabras y los buenos deseos?… yo os lo diré, no sirven para nada,  porque "esa" sigue reduciendo el cerco y los problemas siguen ahí.

 

Dicen que la alegría compartida, es doble alegría y que el dolor compartido es medio dolor… y el en primer caso es cierto, pero el otro…  En fin…

 

Los niños no saben de crisis. Pintan renos que vuelan y hoy le apetece cantar la canción de los cinco ratoncitos. Asi que voy a ello.

 

Hasta pronto 🙂

 

Los ricos también lloran

 

Diez millones de dólares era la cantidad ideal para abrir una cuenta en la empresa de inversiones de  Bernard Madoff,  ex presidente del Nasdaq  y ya conocido como el sinvergüenza más grande que ha dado la historia, aunque posiblemente haya más. Esta ardilla no hubiese podido abrir una cuenta de este tipo, de lo cual me alegro profundamente. 

 

La cantidad que este señor ha estafado a millonarios pardillos, cuya ambición hizo que le confiaron su dinero y a entidades bancarias de todo el mundo, se calcula a día de hoy cerca de la vertiginosa cantidad de treinta y ocho mil millones de euros,  que en las antigüas pesetas serían…. no sé, la calculadora da error con tantos dígitos como salen, pero mucho, muchísimo dinero. El gurú de Wall Street, como se le conocía en el mundo financiero gozaba de tal prestigio que nadie imaginó algo así ni en sus peores pesadillas. 

 

El Banco de Santander por citar uno,  ha sido una de sus victimas y cuando leo que reconoce haber perdido el 2% de su capital, porque lo invirtió  en productos relacionados con los negocios de Madoff,  pero que no se considera responsable de las pérdidas ocasionadas a sus clientes, no sé que pensar.  ¡Vamos a ver, señores!  Que yo meto mi dinero en su banco porque usted me ofrece un interés mas alto que el banco de enfrente, no para que se lo de al primero que pase. ¿Cómo puede decir que no es responsable?    

 

Tal vez debamos volver  a la época en la que se guardaba el dinero debajo de un ladrillo, porque vista la seguridad que hay al dejarlo en un banco,  casi es más fiable. Y hablando de esto recuerdo la película ‘Teresa de Calcuta’, supongo que por puro contraste. El  mismo que se veía entre los lujos del Vaticano y los suburbios de la ciudad hindú donde vivían aquellos a los que dedicó su vida. Los más pobres de entre los pobres. 

 

No quiero hacer bromas con esto, porque el tema no es para reírse pero me ha venido a la cabeza un chiste que me contaron no hace mucho y que tiene su gracia.  Dice así: Hay que ver que desgraciados somos los dos,  a ti se te muere tu padre y a mi me han robado la bici.   Y es que a cada quien, como no podría ser de otra manera,  le duele lo suyo.