Archive for abril, 2008


El timbre de una bicicleta

 

No recuerdo en qué pensaba, pero si que no iba muy pendiente del tráfico. Este es un pueblo en el que la vida transcurre despacio, y es relativamente fácil detectar el ruido de un coche.  El chico habrá maldicho mis huesos por el susto que se ha llevado, pero ya no tenía remedio. He cruzado el callejón sin mirar y casi me atropella con su bicicleta. Yo también me he asustado ¿Es que las bicicletas de ahora no tienen timbre?

 

El caso es que este hecho tan banal, porque todo se ha quedado en un sobresalto sin importancia, ha hecho que recordase momentos que habían quedado muy atrás en el tiempo…

 

Tenía un sonoro ring ring muy distinto al de cualquier bicicleta, o al manos a mi me lo parecía. Al volver de trabajar, subiendo el pequeño repecho que hace el camino llegando a la casa, siempre tocaba el timbre y de no ser por algo de extrema importancia, como estar en el baño; en el mismo instante que lo escuchaba, dejaba lo que estuviese haciendo para ir en su busca. Olía a azufre y a sudor… dicho así puede sonar horrible, pero así olía mi abuelo al volver del trabajo y no me parecía en absoluto desagradable.

 

Mientras mi abuela trajinaba en la cocina preparando la cena, él se aseaba  y frente a un espejo de no más de quince por veinte, se afeitaba, todo bajo una blanca y no muy potente luz de gas.   Yo lo miraba embobada desde el suelo.  Me parecía milagroso que aquella brocha que apenas había rozado el jabón pudiese hacer tanta espuma en su cara. A veces también me embadurnaba a mí la nariz.  

 

¡A ver si te afeitas bien! Le decía mi abuela alguna vez.  No sé yo si ella lo hubiese hecho mejor mirándose en aquel espejo tan pequeño y con aquella luz, pero a mi abuelo no parecía que le importasen mucho esos comentarios. Me miraba haciéndome muecas con la cara llena de espuma y terminábamos los dos riendo. 

 

En fin…  Me ha parecido curioso que el timbre de la bicicleta de un desconocido, su defecto en este caso, me haya hecho recordar estas cosas.

Juguetes biodegradables

 

El Instituto Tecnológico del Juguete (AIJU) con el apoyo de la Caja del Mediterráneo (CAM), ha desarrollado un proyecto que incorpora cáscara de almendra a la fabricación de juguetes.

 

Lo más destacable de este proyecto es que permite la posibilidad de mezclar y procesar plásticos como el poliuretano o poliestireno con cáscara de almendra en proporciones de hasta casi un cincuenta por ciento en peso. 

 

Este refuerzo natural, permite que se puedan reciclar puesto que se decomponen con mayor facilidad sin dejar residuos tóxicos, con lo que su contribución en la mejora de los problemas medioambientales puede ser notable. Esto para una ardilla, es una muy buena noticia. Además, la fabricación del juguete sería más económica puesto que la cáscara de almendra, siempre va a ser mas barata que los compuestos plásticos.

 

Es aspecto final del juguete es parecido al de la madera, con la diferencia que el compuesto de almendra se puede transformar como los plásticos, siendo la materia prima mucho más flexible y maleable, con lo que el abanico de diseño es mayor y la fabricación también mucho mas rápida. También un dato a tener en cuenta, es que las empresas no tendrían que cambiar sus líneas de producción y sus materiales. 

 

Esto es un ejemplo más de saber aprovechar lo que se tiene.  IBI, es la cuna del juguete y como se sabe, Alicante es la tierra del turrón, de almendra, por supuesto.  Se me ocurre, que tal vez también se podrán aprovechar las cáscaras de nueces, de avellanas, piñones, o incluso las mismas piñas… Más detalles de esta noticia, aquí

 

 

Cada mañana, después de sacudirme la pereza bajo la ducha, desayunar, y prepararme mentalmente para recibir a los niños de los que soy responsable mientras sus padres trabajan, conecto el ordenador y consulto lo último que ha acontecido en este mundo.

 

La verdad es que pocas veces me sorprendo de lo que leo, pero hoy si y sinceramente, espero que la costumbre no haga que este tipo de titulares se conviertan en algo más que llena los periódicos y nos sature de tal manera que ya no nos asombre y digamos, ‘es lo de siempre…’

 

Hace unos días nos escandalizábamos porque un pederasta había dejado de acudir al juzgado cada quince días y nadie se había dado cuenta de ello,  y hoy veo que la juez de Motril, Adelina Entrena, aunque poco importa su nombre;  ha sido sentenciada a pagar 103.000€ y expulsada de la carrera judicial durante un año, por olvidarse de dar la orden de libertad a José Campoy, quien ha pasado mas de un año en la cárcel por un delito del que fue absuelto. Ampliación de la noticia aquí

 

La juez, piensa recurrir la sentencia porque la considera excesiva.  Pero a mi me parece que la libertad, no tiene precio y qué este tipo de errores no se deben permitir de ninguna manera, porque si perdemos la confianza en la justicia, ¿en quién podremos hacerlo?… Mejor no lo pienso y pongo música.

 

Jardín de Rosas, del disuelto Duncan Dhu. Es vieja, pero me pone de buen humor.

 

 

 

 

El año pasado escribí un relato sobre la migraña, comparándola a una de esas visitas inoportunas, que a veces son difíciles de soportar. Aunque mi retrato de ella, a decir verdad fue bastante suave. El dolor que se siente cuando las crisis son fuertes, es como pocos.  Yo la he sufrido desde que tenía un año, y muy probablemente, uno de los primeros sitios que señalara mi dedo para comunicarme con el mundo adulto, fuese mi cabeza.  Y fue aquí en Francia, donde me tomaron en serio y desde hace cuatro años, la tengo a raya gracias a un nuevo amigo. Su nombre es propanolol del que no puedo prescindir y de cuya compañía espero gozar muchísimo tiempo.

 

Hoy en el periódico me ha llamado la atención un artículo en el que se habla, de la migraña desde los pinceles. La pintora valenciana Francisca Lita, en sus doce cuadros y el libro -La migraña Ciencia, Arte y Literatura- en colaboración con su médico y una colega de la facultad de Bellas Artes, nos hacen un fiel retrato de lo que es, esta enfermedad.

 

Pájaros de largas garras que sobrevuelan el cerebro, ratas al acecho, piezas angulosas y desencajadas, explosiones de rojos para los picos dolorosos, y azules para los momentos de receso y bienestar, así es como Francisca Lita, plasma su dolor.

 

Ya lo dice el refrán.  Si la vida te da limones…  haz limonada.