Nos gustaba subir a la ermita de San Telmo, desde donde se podía ver toda la playa y si se levantaba viento, bajábamos a perdernos por los entresijos del puerto. A veces nos acompañaba alguna gaviota que acudía a llevarse los restos de pescado que quedaban atrapados entre las redes. Es extraño el silencio que puede escucharse en un puerto pesquero. Apenas el golpear del agua en los cascos de los barcos, las gaviotas, el viento y el mar estrellándose al otro lado del espigón.

En aquellos años ya dejaba correr las absurdas ideas que asaltaban mi cabeza  sobre papeles que nadie leyó nunca.  En el último curso, me dio por enviar mensajes en botellas.  La mayoría de ellas iban a morir a la playa,  pero alguna, nunca reapareció. Maria José opinaba que era estúpido lanzar mensajes al mar, ¿acaso los peces saben leer? Me decía riéndose, pero eso no impedía que lo hiciera igualmente.

Se me pone cara de calamar, o de sepia, no estoy muy segura, al recordar a un submarinista que emergía del agua todos los jueves. Íbamos a la playa a buscar mi botella y nos sentábamos  en la arena. Maria José dibujaba marinas y  yo escribía algo parecido a un poema o el mensaje que enviaría al día siguiente.  Él, pasaba cual dios Neptuno, con las aletas en una mano y sujetando con la otra el arpón del que casi siempre pendía algún tipo de cefalópodo. El agua resbalaba por su traje de neopreno y dejaba a su paso un intenso aroma de algas y sal.  Nunca llegué a mirarle a la cara, y creo que Maria José tampoco, pero se le veía musculoso y fuerte.

A veces, al escribir aquí,  tengo la misma sensación que cuando echaba las botellas al agua. Con la diferencia de que éste es un mar ficticio en el que flotan mis palabras entre cibernéticos tritones y sirenas.

¿Habrán aprendido a leer los peces a través del cristal?   ¿Algún submarinista arponero, recogerá mi botella?   

Ya os contaré.

  

No me resisto a dejar esta entrada sin una música que siempre me ha tocado las fibras más sensibles. "Cançao do Mar" en la voz de Dulce Pontes. Como siempre la tenéis en la lista de música.

 

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