¿La sentía llegar realmente o eran las ganas que tenía de que viniera?  Lo cierto es que oficialmente está aquí, pero revoltosa como ella es,  ha llegado a muchos rincones disfrazada de invierno. Concretamente donde yo vivo estuvo nevando todo el día de ayer.

Empiezo a echar de menos el sol. Lo necesito.  Soy fruto del sur y los fríos no me sientan muy bien.  Tal vez por eso en estos días, engaño a mis ojos poniendo uno de los fondos de pantalla con rosas que me regaló Alparcero, o miro las fotos de alguno de mis viajes.

Las imágenes  mas bonitas que  tengo de la primavera, son las fotografías que hice en una ciudad del sur y de la que, paradojas de la vida, físicamente cada vez estoy mas lejos.  Fueron apenas tres días a principios de un mes de mayo en Granada. Estuve alojada en el hotel Washington Irving, frente a la Alhambra. La cercanía y el hecho de que la entrada para visitarla cubría dos días, servía de pretexto para perderse a cualquier hora en el bucle del tiempo que encuadran sus muros.

En la Alhambra, la luz es distinta, el agua canta de una forma especial y las rosas de los jardines del Generalife huelen de una manera única y diferente.  En una pared grabado en piedra puede leerse un hermoso verso de Francisco Alarcón de Icaza. Dice más o menos así: “Dale limosna mujer, que no hay en la vida nada, como la pena de ser ciego en Granada”.

He visitado otros lugares, algunos recientemente, pero ningún recuerdo permanece tan intacto y  vivo como el de las imágenes, los sonidos, y los aromas de la Alhambra y sus jardines. Federico García Lorca decía que en Granada se limita el tiempo, el espacio, el mar, la luna, las distancias… hay necesidad de limitar, de domesticar los términos intensos.    También en el siglo XVII otro poeta, Soto de Rojas se refería a los cármenes de Granada como un paraíso cerrado para muchos, jardín abierto para pocos, después tal comentario se ha hecho extensivo a toda la ciudad.

Poco importa lo que uno quiera, es ella la que decide si te atrapa, te subyuga y te hace víctima de su embrujo para el resto de tu vida.  Conmigo, lo hizo.

¡Feliz Primavera!

pd-  Si os gusta la música clásica, os dejo La Primavera de Vivaldi en la lista.

 

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