Archive for diciembre, 2006


30.12.06 – Buena suerte

 

No…  este año tampoco me ha tocado el gordo.  Ni siquiera el flaco  (chiste malo, lo sé). Pero no me importa. He tenido otro tipo de premios.  Mi familia goza de buena salud, algo a lo que no damos ninguna importancia, hasta que esta se trunca. 

Más de mil kilómetros de carretera dan para pensar mucho, sobre todo cuando de vez en cuando ves coches en la cuneta con los hierros retorcidos. Imaginaba la historia de sus ocupantes y no podía evitar que un escalofrío me recorriera la espalda.  Si…  puedo decir que estos días  me han tocado los mejores premios. 

Aparte de las comidas familiares que siempre son un regalo, en estas mini vacaciones he podido disfrutar de un placer añadido. El hecho en sí, no deja de ser algo banal. Tomé un café con un amigo.  Pero si digo que es un amigo que escribe y al que he seguido y admirado desde que le conocí,  el matiz es muy distinto.

No voy a decir su nombre porque es muy tímido, pero puedo decir, que de todas las personas que he conocido a través de este medio tan extraño que es Internet, ha sido quizás con quien he experimentado la emoción mas intensa.

Siempre he dicho que el poder de la palabra es inmenso, quizás porque nunca antes,  una mirada había sido capaz de decirme tantas cosas como lo hizo la suya.  Me sentí muy pequeña al lado de este gran hombre.  Como él mismo dice,  es un tipo especial.

No es rico, no es famoso,  ni siquiera es alto. Su físico me hacía pensar en un eterno adolescente.  Pantalón vaquero, sudadera roja y un negro e indomable flequillo que recordaba a los Beatles.   El tiempo de un café no es mucho, pero la huella que dejan personas como él, sí es importante.

 

A pesar de que mi viaje iba a ser de pocos días, apuré las existencias de la nevera al máximo por lo que a la vuelta he tenido que ir a comprar. Después de colocar las cosas, me he ido a caminar un rato. Otras veces lo he hecho, pero esta vez procurando sentir bajo mis pies cada centímetro de suelo, cada brizna de hierba, cada hoja… Escuchando el crujido de cada piedrecita o trozo de rama que el viento había dejado caer.  Y puedo decir que por primera vez en mi vida he sido consciente de muchas cosas.

 

J.A.M.  Gracias por dejarme ver el mundo desde otra perspectiva. Conocerte ha sido el mejor  regalo de esta navidad.

Cuando el silencio grita.

 
Anoche, mientras estaba en la cama y lo máximo que se oía era el “tictac” del reloj de la mesilla, la pesadez del silencio se me ha hecho insoportable.

He oído pasar el mercancías de las tres de la mañana….

En España vivía en un barrio cerca de la vía del tren. Oí pasar tantos trenes…
Era un barrio obrero donde nos conocíamos todos, en el viví mas de la mitad de mi vida. Los pisos tenían paredes que no dejaban ver, pero que sí obligaban a oír.
A veces resultaba incómodo tener que oír la música proveniente de algun piso, las discusiones, o incluso las juergas que si se alargaban mucho, no te dejaban dormir.

He recordado a mis vecinos de escalera en sus idas y venidas del trabajo, a las mujeres juzgando a quien se dejaba la puerta de la calle abierta, a los niños jugando en el portal los días de lluvia… los olores desprendidos de los extractores de las cocinas … las voces… los sonidos…

Fueron tantos años los que viví allí, que a veces, cuando estaba sin hacer nada y había tranquilidad en casa, me entretenía en reconocer quien subía o bajaba por la escalera, por el sonido de los pasos, por la forma de mover las llaves, o cómo se frotaban los pies en el felpudo. Un simple carraspeo, un silbido, a veces una respiración, un quejido, un risa, delataban quien estaba en la escalera.

Anoche la falta de sonidos era tan patente, que el silencio me gritaba y no me dejaba dormir.

 
 
 

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22.12.06 – Sillent Nigth

Silent Nigth, Noche de Paz. El villancico más veces cantado en la historia de la humanidad.
Esta canción nació de una poesía escrita por el sacerdote austriaco Josef Mohr (1816-1818), en una nochebuena cuando ejercía en Mariapfarr, el pueblo natal de su padre. Un pueblecito de montaña situado a unos 1000 metros de altura.

Cuando los fieles salieron de la iglesia, los ayudantes de la misa encendieron con las velas del pesebre las linternas para iluminar los largos senderos que conducían hasta sus casas. La primera estrofa de esa poesía empieza por “Noche silenciosa y santa. Todos duermen…”

La han cantado entre otras voces la de Bing Crosby, Dean Martin, Luciano Pavaroti, Plácido Domingo, Jon Bon Jovi, Enya, Barbara Streisand, Sinead O’Connor, Cristina Aguilera, Frank Sinatra, Mariah Carey, Gloria Estefan… Perdonad si los nombres no están correctamente escritos, pero mi inglés es pésimo.

También se han hecho versiones en flamenco, y se ha cantado en todas las lenguas del mundo, pero quizás sea en la voz del irrepetible Elvis Aaron Presley en quien mas me gusta escucharla.

Y con ella os dejo.

Descubriendo a Rosie Thomas 2

Ningún otro artista ha conseguido nunca relajarme hasta el punto de tener la sensación de flotar en una nube.  De absolutamente no pensar en nada, simplemente estar bien.
Disfrutadla, Let Myself Fall

Descubriendo a Rosie Thomas

Anoche, de madrugada casi, ordenando mis archivos de música reparé en una muestra de las que vienen con el ordenador, la artista era alguien desconocida para mí. Nada tan sencillo como pinchar para escucharla y quedar atrapada en su música desde la primera nota.

Sell all my things, Red rover y I play music; son los tres temas que  he tenido el placer de escuchar  de esta chica de Seattle, en el estado Washington.  No tiene una gran voz, pero cala despacito, como pequeñitas gotas de rocío. Rosie Thomas, ese es su nombre.

Empezó su trayectoria musical a finales de los noventa y en el 2002 sacaba su primer trabajo en solitario.  Quien la oye por primera vez, tiene la sensación de reconocer su voz. No es de extrañar si tenemos en cuenta que muchos la hemos escuchado de fondo en los capítulos de Anatomía de Grey sin saber que se trataba de ella.

Bien hallada Rosie Thomas. Quiero conseguir Only With Laughter Can You Win. Es el nombre del disco al que pertenecen los tres temas que Windows ha tenido a bien regalarme con mi ordenador.

De todas… Red Rover. Compañía ideal para las largas noches de invierno.